domingo, 21 de julio de 2013

Sueños de agua



                        Resulta que los mundiales de natación no se están celebrando en España. Al menos eso deduje yo de los discursos institucionales que escuché en la gala inaugural.

                        Al parecer se los han dado a Barcelona no por pertenecer a un país, verbigracia España, que pasa por ser una potencia mundial en el ámbito deportivo, sino por ser la capital de Catalonia, la poción mágica que alimenta el sueño líquido del independentismo catalán, a medio camino entre un parque temático y una república báltica.

                        No faltaron, por supuesto, en la ceremonia la pitada masiva al himno nacional o el Catalonia is not Spain, que son un must de este principio de siglo, como el mapa con flechitas de los balcones proetarras. O como los vestidos lenceros de la novia de Iker, que este verano también son tendencia.

                        Detrás de los oradores, en la Tribuna VIP, tampoco defraudó el jartible de la estelada, cruce de Jimmy Jump y Mocito Feliz, al que se le levanta la bandera como a Rafa No Me Jodas en cuanto ve encenderse el pilotito rojo.

                        El Presidente de la Federación Española de Natación mencionó la candidatura olímpica Madrid 2020 y el Palau Sant Jordi se dividió entre los que se acordaron de sus muertos y los que se cagaron en su puta madre, lo que es indicativo de que en Catalonia no sólo Maragall ha perdido la memoria.

                        El pobre Carpena, que acabó dando ídem, interpretó una tira de Peridis – el pabellón cada vez más grande, él cada vez más pequeño- mientras imploraba con voz trémula a la hostil muchachada que ya que no parecía tener previsto aplaudir a nuestros nadadores, al menos reprimiese el impulso de intentar ahogarlos.

                        Todo este festival de desaires – sueños de agua, según los organizadores-  fue retransmitido para el mundo mundial en prime time por la 1 de Televisión Española. Porque nosotros lo valemos y somos así de guaises y de plurales.   

                        A la misma hora que en Barcelona un grupo bastante representativo de catalonios escenificaba la penúltima manifestación de deslealtad a España, en España los medios de comunicación y las redes sociales se volcaban en el apoyo a Tito Vilanova, a pesar de que su presidente –individuo de alma pequeñita y cicatera- se olvidó de dar la triste noticia a los aficionados al deporte que no entienden el catalán.

                        Contra ira, paciencia; contra perfidia, nobleza. Una muestra más de generosidad de la España madrastra que “ens roba”.

                        La que le ha costado tener a Guardiola, willkommen Pep, el icono melifluo de esa Catalonia que mira con humildat  por encima del hombro, la imagen de marca del oasis nacionalista, donde el personal mea una colonia que atufa a orines de burro. Burro català, per descontat.

                        * Publicado en IDEAL