lunes, 21 de octubre de 2013

Bailando sobre sus tumbas




                    El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha tumbado la denominada Doctrina Parot por 15 votos contra 2.

                        La progresía, siempre tan exigente con el cumplimiento estricto de las normas cuando de nuestro país se trata (con Cuba o Venezuela bajan el listón de manera ostensible) lo está celebrando por todo lo alto. Las redes sociales son una fiesta. Como si la sentencia europea, en vez de poner en la calle a decenas de asesinos que suman, entre todos, más de un centenar de víctimas, hubiera repartido entre los españoles más millones que el lotero de Sort.

                        Escondidos tras la máscara de la virtud democrática, los progres españoles no pueden (ni quieren) disimular la alegría que les provoca el hecho de que los terroristas de ETA salgan a la calle habiendo cumplido, en algunos casos, apenas un dos por ciento de la pena que un tribunal español les impuso. Que, por cierto, también estaba compuesto por jueces.

                        En materia de soltar asesinos, el progrerío se ha revelado, sorprendentemente, muy proeuropeo.

                        Alberto Garzón, el niño guapo del comunismo de garrafa, la estrella emergente de Izquierda Unida, en cuanto se ha enterado del fallo lo ha comentado en twitter, su hábitat natural: “Buena noticia. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha reafirmado la condena a España por violar los derechos en la Doctrina Parot." Y un momento después ha añadido: "Las leyes se han de redactar procurando basarse en la razón y los derechos humanos, no en el odio... como se acostumbra en este país".

                        Sin entrar en la precisión técnica de la resolución (si hasta las matemáticas hemos descubierto que son opinables, imaginaos el Derecho) lo que servidor no alcanza a comprender es porqué Garzón y la inmensa mayoría de sus correligionarios y seguidores consideran esta sentencia, que pone en la calle a tanta gentuza, una buena noticia.

                        ¿Porque se han aplicado con rigor –según él- las normas penales? ¿Consideraría, entonces, una buena noticia que un avión con 300 pasajeros  cayera al mar al perder los motores en pleno vuelo sólo porque se han cumplido estrictamente las leyes de la física?

                        Todos –Garzón el primero- sabemos que no es por eso. Como sabemos que tampoco habría recibido con alegría la resolución judicial si el fallo beneficiase sólo a violadores y asesinos de mujeres.

                        Pero la Sentencia afecta sobretodo a presos de ETA. Y ahí, al comunista Garzón, perfectamente instalado en el sistema que dice combatir, le pueden los mitos de la Revolución, hermanos en la lucha y todo eso.

                        Parece que Garzón y parte de la izquierda cibersubversiva no saben, o no quieren saber, que ETA y su entorno político no son los últimos empecinados contra una dictadura que no existe, sino la obcecada vanguardia militarista que quiere imponernos la próxima.
                         
                    Pero Garzón es demócrata y revolucionario, que viene a ser como aquella “madera de hierro” que proponían como ejemplo de contradicción intrínseca los lógicos medievales.

                        Como tal, está muy preocupado por la posible conculcación de los derechos humanos de los asesinos etarras.

                        Maite Pagazaurtundúa me regaló en una ocasión un libro sobre las víctimas del terrorismo, con esta dedicatoria: “Para Martín, con enorme agradecimiento por la sensibilidad y compromiso ante la vulneración de derechos humanos más sistemática y antigua de Europa, la del fanatismo etarra”.

                        Hoy quiero volver a acordarme de las víctimas de ese fanatismo, y de sus familiares, verdaderos héroes de nuestra democracia.

                        Muchos eran jóvenes y andaluces, como el comunista Garzón, que hoy ha celebrado la buena nueva bailando sobre sus tumbas.