miércoles, 26 de febrero de 2014

Soleá de Paco de Lucía


Ay, Dios, que grite el silencio,
que se detengan las olas
y que acalle la guitarra 
su rumor de caracola.

Con tinta de Camarón
pintaré el fondo del mar,
mis ojos son río ancho,
un monasterio de sal.

Fuente y caudal es tu voz,
manantial de agüita clara,
una rumba improvisada
en la arena de la playa.

Entre dos aguas, la muerte,
el dolor, entre dos aguas,
quebrada caña de azúcar
el mástil de tu guitarra.

Tu corazón fue tu mano
y se rompió como rompe
la mañana en el verano.

¡Ay, qué tristeza aquel día
que se marchó como el agua
el chiquito de Lucía!


domingo, 9 de febrero de 2014

La palabra prometida


El 8 de febrero de 2003, mientras agarraba con fuerza la mano inerte de Joxeba en la uvi de un hospital donostiarra, su hermana Maite le prometió la palabra.

Pilar, la aparentemente frágil madre de los Pagaza, se impuso también, desde ese día, con disciplina de hierro, la tarea de perpetuar la voz de su hijo, prematuramente silenciada.

“Ay, madre, me han de matar y no puedo evitarlo, mi grito de libertad lo acojan los ciudadanos…” había dejado escrito Joxeba.

Fue la suya la crónica de una muerte anunciada, en la que participaron asesinos de pensamiento, palabra, obra y omisión: ciudadanos ejemplares, terroristas fanatizados y políticos de corazón pétreo. Ninguno de ellos quiso escuchar el grito desesperado de Joxeba.

Me lo decía Pilar, hace unos años, con su voz firme, en el salón de casa de su hija, mientras Titi, la viuda, asentía con la cabeza. Me contó también una anécdota que ya había escuchado: unos días después del asesinato de su hijo se cruzó con el obispo Setién, y no le dirigió más que una mirada de desprecio; pero cuando ya lo había dejado atrás, se arrepintió, volvió sobre sus pasos y le espetó: ”fariseo, no piense entrar en el cielo, porque usted donde va a ir es al infierno”.

Unos meses antes de morir también asesinado, el juez Giovanni Falcone escribió un libro a cuatro manos con la periodista francesa Marcelle Padovani. El libro –su vida- terminaba así: “El condicionamiento del ambiente siciliano, la atmósfera global, adquieren gran importancia en los delitos políticos: ciertas declaraciones, ciertos comportamientos sirven para señalar a la futura víctima. Se muere generalmente porque se está solo o porque se ha entrado en un juego demasiado grande. Se muere a menudo porque no se dispone de las necesarias alianzas, porque no se tiene el apoyo de nadie. En Sicilia, la mafia golpea a los servidores del Estado que el Estado no ha conseguido o no ha querido proteger”. Cambien Falcone por Pagaza y Sicilia por Euskadi.

Pilar intuyó antes que nadie que a su hijo y al resto de los asesinados por ETA los iban a matar más veces. En 2005 publicó en el diario ABC una carta dirigida a Patxi López, inmerso ya en el mal llamado proceso de paz, en la que, con determinación y enorme lucidez, hizo el diagnóstico de los años venideros: “Patxi, ahora veo que, efectivamente, has puesto a un lado de la balanza la vida y la dignidad, y en el otro el poder y el interés del partido. Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!”. Cambien Patxi por Mariano y 2005 por 2014.

Efectivamente, nueve años después de aquella carta la realidad no ha hecho más que confirmar las palabras premonitorias de Pilar Ruiz.

En estos días, una revista de humor llama hijo de puta a Ortega Lara mientras su carcelero potea por las tabernas de su pueblo; Gregorio Ordóñez, al que mataron por defender las ideas del Partido Popular, se ha convertido en un recuerdo molesto para sus dirigentes actuales…

Ni vencedores ni vencidos. Es el slogan del nuevo tiempo. O lo que es lo mismo, aceptar el relato político de los asesinos, a cambio de que no vuelvan a matar.

Pero la situación actual se puede (se debe) revertir.

Tras la muerte de Falcone y Borsellino, los sicilianos de bien acuñaron un lema: “No los habéis matado, sus ideas caminarán con nuestras piernas”. Maite y Pilar prometieron, ante el cadáver de Joxeba, ser la voz de los sin voz y nunca han faltado a la palabra dada.

No podemos dejarlas solas. En estos tiempos de confusión moral, tenemos que ser miles, cientos de miles, los que gritemos que Joxeba, Goyo, Fernando, Jorge, Alberto, Ascen y todos los demás eran de los nuestros, que dieron sus vidas por la libertad de todos y que no vamos a consentir que se pise su dignidad ni se manipule la historia. De lo contrario, no podremos mirarnos al espejo sin sentir vergüenza.  

* Publicado en IDEAL 

domingo, 2 de febrero de 2014

Píldoras


Los hermanos Cadaval han declarado en una entrevista para TV3 que están de acuerdo con que los catalanes decidan si quieren ser independientes. Habrá a quienes les sorprenda y hasta les indigne. Pero es porque desconocen que en Triana, de donde proceden Los Morancos, hay una larga tradición soberanista. Cuando un trianero cruza el Puente no dice me voy p’al Arenal o voy a pegarme un salto a la Puerta la Carne, no. Dice voy a Sevilla. El Guadalquivir es la frontera, el Ebro de los trianeros y el Puente su Check Point Charlie. En una ocasión dijo Antonio Burgos que en Andalucía no había nacionalismo porque se lo había quedado Cádiz todo para ella. Y Triana, añado yo, que por si alguien no lo sabe, es República Independiente. Como el Ikea.  

Asegura un estudio de la Universidad de Oslo que los hombres con grandes testículos son infieles a las primeras de cambio. Según Peter Bockmann, director de la investigación, la razón estriba en que un macho con testículos grandes tiene una mayor cantidad de espermatozoides y, por lo tanto, se ve impulsado a difundir sus genes a través de múltiples hembras. Si yo fuera la mujer de Iturra, el centrocampista del Granada, lo ataría corto, porque no he visto en mi vida un futbolista con más cojones. El Estadio de Los Cármenes se lo recordó a coro en el partido contra el Celta: “¡Qué huevos tienes, Iturra, qué huevos tienes…!”. Señora de Iturra, luego no diga que no la hemos avisado…

Ya está aquí un año más la gala de los Goya. Con toda la (g)rima. La noche que Wert tiene subrayada en su agenda con rotulador rojo de trazo grueso. La que no cambiaría ni por quince entregas de diplomas a empollones maleducados. No sabemos si los actores irán de riguroso luto armani o con el colorido chándal Le Coq Sportif que Puigcorbé paseó por todo Madrid en Salsa Rosa. Lo más probable es que haya un desfile de camisetas multicolor, como si la gala la patrocinara Custo Barcelona. Doy por hecho que la entrega de premios será una risión, un no parar de chistes ingeniosos. Habrá para todos, es decir, para el Gobierno, la Infanta y la Conferencia Episcopal. En prime time y por la primera cadena de la televisión pública. Y al que le interese el cine, que ponga Paramount Channel.

Pedro J. Ramírez se va -lo echan- de El Mundo, el periódico que fundó hace 25 años después de que se fuera –lo echaran- de Diario 16. Es Pedrojota un director a la americana, con sus tirantes, sus corbatas imposibles, sus gargantas profundas y su watergal. El hombre del ego inabarcable es también el mejor director de periódico que ha dado este país desde el joven Cebrián. Y como el Cebrián maduro también se ha creído más que un periodista. Por encima del coro de pelotas y envidiosos que estos días han dicho la suya sobre el despido de Pedrojota, se alza, ecuánime y descarnada, la voz aguardentosa de Carlos Boyero: “Jamás he conocido a nadie en el mundo de la comunicación o la incomunicación –esa chorrada tan conveniente de que el periodismo es objetivo y busca la verdad- capaz de despertar tanta admiración y temor reverencial entre la gente que trabajaba para él, y tanto miedo entre los que decretaba como piezas de caza, siempre poderosos, tan veraz y tan farsante, tan atrevido y tan calculador, tan inteligente y mezquino como Pedro J.Ramírez. Si puedo, nunca volvería a trabajar en sus medios, pero le ofrecería mi casa si la necesitara. Es el periodista total, lleno de luz y de sombra. Y me remueve su destierro”. Y a mí.

Dice el ABC que si te masturbas se te cae el mundo encima. A quien se le ha caido El Mundo encima ha sido a Pedrojota calvorota. Si te entregas al vicio solitario, el que te puede caer en lo alto –con todo el peso de la púrpura- es Monseñor De Prada, blandiendo la tea de churruscar Sodoma, que diría Javier Krahe. “Semen revenido”, “las camas del pecado”… el sexo descrito con la sordidez de quien tiene toda la pinta de haberse pasado su adolescencia inadaptada haciéndose pajas.

El Príncipe Felipe celebró su cumpleaños y, de paso, intentó acallar los rumores de crisis matrimonial, cenando en DiverXO, el restaurante de moda de Madrid. David Muñoz, el alma mater del negocio, es de La Elipa, como los Burning, y dan ganas de cantarle qué hace un chico como tú en un sitio como esshhhte. Muñoz gasta pendiente tribal y cresta de mohicano, como si en vez de cocinero, fuera delantero centro del Getafe, y ha declarado que en su local se tiene muy en cuenta “la parte fisiológica del placer de la comida”, que es una forma diverXA de decir que a su restaurante le han concedido la tercera estrella michelín porque se come que te cagas.  

Luis Aragonés, reservado y huraño, quiso guardar los últimos días de su vida en una caja fuerte. Respetó hasta el final las leyes del vestuario: lo que pasa dentro, se queda dentro. “Míreme a los ojitos”, le gritó a la muerte. Y la muerte, que no entiende de jerarquías ni de galones, lo cogió por la pechera y nos zarandeó a todos el corazón.