domingo, 2 de febrero de 2014

Píldoras


Los hermanos Cadaval han declarado en una entrevista para TV3 que están de acuerdo con que los catalanes decidan si quieren ser independientes. Habrá a quienes les sorprenda y hasta les indigne. Pero es porque desconocen que en Triana, de donde proceden Los Morancos, hay una larga tradición soberanista. Cuando un trianero cruza el Puente no dice me voy p’al Arenal o voy a pegarme un salto a la Puerta la Carne, no. Dice voy a Sevilla. El Guadalquivir es la frontera, el Ebro de los trianeros y el Puente su Check Point Charlie. En una ocasión dijo Antonio Burgos que en Andalucía no había nacionalismo porque se lo había quedado Cádiz todo para ella. Y Triana, añado yo, que por si alguien no lo sabe, es República Independiente. Como el Ikea.  

Asegura un estudio de la Universidad de Oslo que los hombres con grandes testículos son infieles a las primeras de cambio. Según Peter Bockmann, director de la investigación, la razón estriba en que un macho con testículos grandes tiene una mayor cantidad de espermatozoides y, por lo tanto, se ve impulsado a difundir sus genes a través de múltiples hembras. Si yo fuera la mujer de Iturra, el centrocampista del Granada, lo ataría corto, porque no he visto en mi vida un futbolista con más cojones. El Estadio de Los Cármenes se lo recordó a coro en el partido contra el Celta: “¡Qué huevos tienes, Iturra, qué huevos tienes…!”. Señora de Iturra, luego no diga que no la hemos avisado…

Ya está aquí un año más la gala de los Goya. Con toda la (g)rima. La noche que Wert tiene subrayada en su agenda con rotulador rojo de trazo grueso. La que no cambiaría ni por quince entregas de diplomas a empollones maleducados. No sabemos si los actores irán de riguroso luto armani o con el colorido chándal Le Coq Sportif que Puigcorbé paseó por todo Madrid en Salsa Rosa. Lo más probable es que haya un desfile de camisetas multicolor, como si la gala la patrocinara Custo Barcelona. Doy por hecho que la entrega de premios será una risión, un no parar de chistes ingeniosos. Habrá para todos, es decir, para el Gobierno, la Infanta y la Conferencia Episcopal. En prime time y por la primera cadena de la televisión pública. Y al que le interese el cine, que ponga Paramount Channel.

Pedro J. Ramírez se va -lo echan- de El Mundo, el periódico que fundó hace 25 años después de que se fuera –lo echaran- de Diario 16. Es Pedrojota un director a la americana, con sus tirantes, sus corbatas imposibles, sus gargantas profundas y su watergal. El hombre del ego inabarcable es también el mejor director de periódico que ha dado este país desde el joven Cebrián. Y como el Cebrián maduro también se ha creído más que un periodista. Por encima del coro de pelotas y envidiosos que estos días han dicho la suya sobre el despido de Pedrojota, se alza, ecuánime y descarnada, la voz aguardentosa de Carlos Boyero: “Jamás he conocido a nadie en el mundo de la comunicación o la incomunicación –esa chorrada tan conveniente de que el periodismo es objetivo y busca la verdad- capaz de despertar tanta admiración y temor reverencial entre la gente que trabajaba para él, y tanto miedo entre los que decretaba como piezas de caza, siempre poderosos, tan veraz y tan farsante, tan atrevido y tan calculador, tan inteligente y mezquino como Pedro J.Ramírez. Si puedo, nunca volvería a trabajar en sus medios, pero le ofrecería mi casa si la necesitara. Es el periodista total, lleno de luz y de sombra. Y me remueve su destierro”. Y a mí.

Dice el ABC que si te masturbas se te cae el mundo encima. A quien se le ha caido El Mundo encima ha sido a Pedrojota calvorota. Si te entregas al vicio solitario, el que te puede caer en lo alto –con todo el peso de la púrpura- es Monseñor De Prada, blandiendo la tea de churruscar Sodoma, que diría Javier Krahe. “Semen revenido”, “las camas del pecado”… el sexo descrito con la sordidez de quien tiene toda la pinta de haberse pasado su adolescencia inadaptada haciéndose pajas.

El Príncipe Felipe celebró su cumpleaños y, de paso, intentó acallar los rumores de crisis matrimonial, cenando en DiverXO, el restaurante de moda de Madrid. David Muñoz, el alma mater del negocio, es de La Elipa, como los Burning, y dan ganas de cantarle qué hace un chico como tú en un sitio como esshhhte. Muñoz gasta pendiente tribal y cresta de mohicano, como si en vez de cocinero, fuera delantero centro del Getafe, y ha declarado que en su local se tiene muy en cuenta “la parte fisiológica del placer de la comida”, que es una forma diverXA de decir que a su restaurante le han concedido la tercera estrella michelín porque se come que te cagas.  

Luis Aragonés, reservado y huraño, quiso guardar los últimos días de su vida en una caja fuerte. Respetó hasta el final las leyes del vestuario: lo que pasa dentro, se queda dentro. “Míreme a los ojitos”, le gritó a la muerte. Y la muerte, que no entiende de jerarquías ni de galones, lo cogió por la pechera y nos zarandeó a todos el corazón.