domingo, 14 de junio de 2015

Entre pitos y (perro)flautas


       La semana empezó con los abucheos que le dedicó a Piqué la afición de León durante un entrenamiento de la Roja, en un ejercicio de libertad de expresión que habría emocionado a Xavi Hernández.

            Vicente del Bosque, sin embargo, se lo tomó peor y no dudó en reñir a los leoneses, españoles añejos que no han aprendido nada de su paisano Zapatero y no entienden un carajo de realidades plurinacionales.

            Dijo el marqués que quien silba a un jugador de la selección española silba a toda la selección española. Le faltó decir que quien pita a Piqué pita a España.

            Lo de que se pite el himno (“no digo que esté bien, claro que no, pero cuanto más se diga será peor”) tiene menos importancia para Del Bosque porque, al fin y al cabo, “es la Selección la que nos une a todos”.

            Al menos, el salmantino acertó en el diagnóstico, mientras otros se hacían pajas mentales con no sé qué mención del novio de Shakira a un cantante colombiano.

            Ni una hora tardaron los progres de guardia, los mismos que describieron la pitada masiva del Camp Nou como un ejercicio de civismo democrático, en calificar la del Reino de León como una manifestación ultra y casposa de la España más rancia. Nada que no nos esperásemos.

            La semana empezó con pitos y ha terminado con flautas. Concretamente, con perroflautas.

            Los que acompañan a Carmena -llamadme Manuela- en ese apasionante viaje a un Madrid nuevo y feliz, en el que los policías locales ayudarán a los okupas a decorar corralas y se contratarán médicos para que permanezcan ociosos, porque en el Madrid de Manuela quedan derogados los desahucios y el cáncer de pulmón.

            El gobierno de Manuela es un estado de ánimo, puro alborozo, el happy power.

            Kika Lorace, el travelo de Chueca es genial, le ha dado la bienvenida que se merece con un vídeo que muestra un Madrid colorista, desenfadado y sin obras. Nada que ver con el que dejó Botella hace…24 horas.

           Lástima que Julio sea más de Esperanza porque el himno del nuevo Madrid lo tenía ya hecho: “Desde que llegó a mi vida, desde aquella tarde que encontré a Manuela, soy dichoso como nadie, porque cada día me espera la dulzura de sus besos y ese amor inmenso que me da Manuela”. A Nacho Escolar no le habría salido mejor.

            Ahora que en Madrid  todos y todas son alcaldesas y se ha instaurado la alegría por decreto no faltan los resentidos que pretenden aguar la fiesta por un quítame allá esos tuits.

            Por ejemplo, los del flamante concejal de Participación, Pablo Soto -si en el antiguo régimen el símbolo del poder era el trono, en el podemismo triunfante es la silla de ruedas- que, a decir del facherío, muestran una obsesión enfermiza por la guillotina.

            A Gallardón, guillotina. A Mariano, guillotina. A los amigos del PPSOE, guillotina. Al Jefe del Estado, guillotina. A los que van al juzgado en coche oficial, guillotina. ”Resolvamos nuestras diferencias instalando juntos una guillotina”, zanjó el concejal en un trino que hace más inquietante su intención recientemente manifestada de “convertir la ciudad en un lugar amable para todas las personas que vivan en ella”.

            Pero en un gobierno del pueblo (de la gente, perdón) que se precie la estrella tiene que ser la cultura. Y Manuela ha elegido para ese puesto al más preparado, Guillermo Zapata.

            Bueno, pues ya está otra vez el facherío con que si la abuela fuma (judíos) y echa las cenizas en el 600.

            O que si el cementerio donde enterraron a las niñas de Alcásser lo cerraron para que Irene Villa no fuera a por repuestos.

            ¿Qué concejal de Cultura no ha hecho alguna vez un chiste sobre la resurrección de Marta del Castillo?

            El problema es que la derechona no acepta que a Madrid hayan llegado los buenos, los que viven en el lado correcto, los que se ríen hasta de su sombra porque son más abiertos, más libres y más de puta madre.

            Joder, yo entiendo a los concejales, a mí también me mola el rollo cruel.

            Y para solidarizarme con ellos acabo de dejar un tuit que dice así: “La diferencia entre Podemos y los demás partidos es que los demás partidos tienen líderes políticos y Podemos líderes paralíticos”.

            Es lo que tiene el humor negro, que te partes la caja.