lunes, 23 de mayo de 2016

Carocas


            Ya están aquí las fiestas del Corpus. Y con  ellas, las carocas de la Plaza Bib Rambla (léase Birrambla), crónicas ciudadanas de cinco versos sarcásticos, tiernos, bienhumorados o con su punto –inevitable- de malafollá.

            Aquí están mis quintillas de este año. Felices fiestas a todos, granaínos y visitantes.

            “Dicen que Pozzo se pira,
             que a unos chinos de la China
             tiene vendido el equipo:
             en vez de zumo de Pina,
             melendalemos Flan Lico”.

            “Gregorio no quiere ser
             Papa del Palmar de Troya,
             pues ha perdido la fe
             por culpa de una mujer
             que le ha comido la … olla”.

            “Invade nuestra ciudad
             gente que se deja el taco,
             turismo de calidad,
             que viene aquí a celebrar
             que por fin se casa Paco”.

            “¡Qué guapa la novia va
             con un litro de cerveza,
             en un borrico montá,
             con su banda plateá
             y una polla en la cabeza”.

             “Tenían que resucitar
              los Ceronoventayuno,
              para, por fin, demostrar,
              llenando por donde van,
              que son los número uno”.

             “Santa Marta tiene tren
              pero no tiene tranvía.
              Pues fíjate tú que bien:
              En Graná, por no tener,
              no tenemos ni las vías”.

              “¿Luis Salvador, concejal
              o en Madrid de diputado?
              Si lo que quiere es mandar
              y dónde sea le da igual,
              de obispo lo veo clavado”.       

              “La detención del alcalde,
              trending topic mundial,
              difamar sale de balde,
              y si al final no es culpable,
              nadie lo retuiteará”.

              “El pregón del casetero
               de la Feria de Graná
               lo dio Eduardo Valero,
               y lo hizo con salero,
               con pasión y con verdad”.

               “Ay, Plaza de las Carocas,
                de los tilos y las flores,
                te pones de mil colores
                cuando te beso en la boca,
                Bib Rambla de mis amores”.

jueves, 12 de mayo de 2016

Sus desahogadas señorías


           Esta mañana, mientras me afeitaba, he escuchado la noticia por la radio: “Fracasa la negociación de los partidos políticos para reducir sus gastos electorales”. No me he cortado por los pelos. Literalmente.

            ¡Cómo se puede tener tan poca vergüenza!

            Llevamos quinientas elecciones en los dos últimos años; me conozco sus putas barbas, sus putas coletas y sus putas cicatrices mejor que la cara de mi madre.

       Me persiguen sin reposo desde todas las pantallas, sus mentiras almibaradas se cuelan en todos los transistores, da igual el periódico que pida al camarero: allí, en portada, están siempre sus jetas indecentes.

            No he podido escapar de sus patrañas y sus embustes ni antes, ni durante, ni después de las votaciones.

            Me han prometido con el mismo desparpajo una cosa y la contraria.

            Los he visto besarse en la boca, jugar al futbolín, escalar montañas y bailar bachata como chonis de barrio.

            Les he pagado con mi trabajo viajes en taxi, comidas en Quintín y siestas en el Palace.

            Y un ipad de la manzana, con el que se hicieron un selfie que colgaron en el face, para pasarme por la ídem que se habían pegado cuatro meses guapos a cuerpo de señoría. Tocándose los eggs.

            Y aquí está de nuevo esta pandilla de desahogados. Los tontos de la clase. Los más zánganos. Los que organizaban el viaje a Mallorca y se quedaban con la guita.

            Que dicen que no pueden ahorrar un euro en lo de darnos la brasa de manera inmisericorde. Que la democracia y el pueblo y la Constitución y no sé qué milongas.

            Que cuando se les ponga en los cojones formar gobierno –para trincar solos o en comandita- ya nos bajarán las pensiones y nos subirán los impuestos. Que harán el esfuerzo. Pero que lo suyo ni tocarlo. Que con las cosas de comer no se juega. Que tienen que vivir de nosotros hasta que se subroguen en el pillaje los alevines de golfos cuyas cuidadoras también les pagamos.

         Pues que sepan una cosa: los mailings –o como quiera que llame la tropa de asesores a la que costeo las putas y los gintonics a la basura electoral con la que me atascan el buzón- se los pueden meter en el poto, porque el 26J, a Dios querer, me va a pillar tumbado al sol o bajo un agradable txirimiri en la playa de Zaráuz.

                  Igual tengo suerte y planto la sombrilla a la vera de Otegi. Aunque me extraña, porque él sólo baja a la playa cuando van a matar a alguien.