lunes, 24 de octubre de 2016

La ley de la mordaza


              La manada de encapuchados que, tomando el nombre de la sagrada libertad de expresión en vano, reventó la conferencia que Felipe González tenía previsto pronunciar en la Universidad Autónoma de Madrid, probablemente ignora que en democracia son los medios los que deben justificar el fin.

            En los últimos años, la sociedad española ha sufrido un notable repliegue hacia la intransigencia. Estamos asistiendo al ascenso y entronización de los fanáticos y los intolerantes, individuos persuadidos de estar en posesión de la verdad absoluta y del derecho de imponerla urbi et orbi.

            El fanático grita su verdad y no atiende a más razones porque encarna la rectitud y la integridad con mayúsculas y los que le discuten sólo pueden hacerlo movidos por intereses bastardos.

             Su visión del mundo es totalitaria y ve en el adversario político un enemigo, un no ser, que, como tal, debe ser anulado, suprimido, silenciado.

             Los demócratas tenemos que defendernos de la intolerancia militante. Y tenemos que hacerlo de una manera activa. Sin complejos. No podemos capitular ante los bárbaros ni perder este combate por incomparecencia.

            Hoy ha sido Felipe, pero antes fueron Rubalcaba, Rosa Díez o Fernando Savater. Y mañana serán otros, porque el Querido Líder ha instado a las hordas moradas a tomar la calle y socializar el dolor.

               Tiemblo cada vez que oigo hablar de política de división, como si la política no fuera en esencia división. Para eso nos hemos dado la democracia, para gestionar la discordia y la discrepancia, que son inherentes a las sociedades plurales.

               Tenemos, ahora más que nunca, el derecho (y el deber) de discutir, de confrontar ideas, de estimular la reflexión y promover el debate político. El derecho a hablar y la obligación moral de escuchar: la generación de la Transición no se dejó la piel en la lucha por la libertad para que, cuarenta años después, sus nietos vuelvan a amordazar a los que piensan distinto.

           Emitido el 24 de octubre de 2016 en COPE ("El lanzador de cuchillos")