lunes, 26 de junio de 2017

Por monja


En aquel tiempo dijo Jesús a los apóstoles: "Por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre”. Así habló, no Zaratustra, sino el evangelista Mateo, que pudo comprobarlo en carne propia cuando un sicario del monarca etíope Hitarco lo apuñaló por la espalda mientras celebraba una misa dominical. Por cierto, que el tal Hitarco intentó quemar después la capilla de las vírgenes, lo que demuestra que el podemismo cristofóbico bebe de fuentes históricas. Envenenadas por el odio y el resentimiento, pero históricas.
  
A sor Rosario, una monja de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña, no le han clavado un puñal en la espalda, pero le han partido -literalmente- la cara por su condición de religiosa. De religiosa católica, para ser exactos.

Los hechos ocurrieron en un barrio periférico de Granada cuando la monja acababa de dejar en el colegio a un grupo de niños con los que trabaja su congregación. El agresor, un individuo joven, después de golpearla inopinadamente y destrozarle la nariz, huyó como lo que es: una rata infecta, si me lo permiten los animalistas.

Ignoro si el alcalde Cuenca, tan solícito con los musulmanes del Triunfo, se ha puesto ya en contacto con la atribulada hermana Rosario para mostrarle su solidaridad y la de su equipo de gobierno. Su cuenta de twitter, extraordinariamente activa, de momento, calla.

A la concejal de derechos sociales y educación, el día de la agresión le pilló preparando el del Orgullo, y nos anunciaba en la red que tenía previsto “escuchar a Carla, bailar con Tina y recordar a Pedro”, pero nada decía de llamar a Rosario, una mujer que lleva toda la vida entregada calladamente a la formación de los que menos tienen.

Por supuesto, el subvencionadísimo lobby feminista tampoco ha dicho esta boca es mía. Siempre he sido algo ingenuo, pero hace tiempo que entendí que el feminismo no defiende la dignidad de las mujeres, sino únicamente de las mujeres de izquierdas. Y laicas. A una  individua que ingresa voluntariamente en una congregación de esclavas ya le pueden ir dando. Valiente machista. Y votante del PP, fijo. Que la defienda Carlos Herrera. O Bertín Osborne. Y menos quejarse, que el suyo es un colectivo familiarizado con las hostias.

                * Emitido en Herrera en COPE Granada el 26 de junio de 2017

lunes, 19 de junio de 2017

Carocas 2017




              Ya están aquí, un año más, las fiestas del Corpus. Y con ellas, las quintillas y carocas, crónicas ciudadanas de cinco versos sarcásticos, tiernos, bienhumorados o con su punto de malafollá.

            Yo también he querido convertir esta parcela que cultivo en la radio, por un día, en una Bib-Rambla virtual. Felices fiestas a todos, granaínos y visitantes.


“LAS NOCHES DE PRIMAVERA
SABEN A CREMA TOSTADA,
DE LA QUE HACE UNA HELADERA
QUE ESTARÁ VIVA, AUNQUE MUERA,
EN EL ALMA DE GRANADA

EL CHINO, NÁ MÁS LLEGAR,
LE PROMETIÓ A LA AFICIÓN
UN SALTO DE CALIDAD.
Y UN SALTO VAMOS A DAR:
A SEGUNDA DIVISIÓN
TONY ADAMS SE METIÓ
EN UN ESPINOSO ASUNTO:
SIN TENER PREPARACIÓN,
QUISO SER ENTRENADOR
Y NO CONSIGUIÓ NI UN PUNTO
EL CENTRO LORCA ESTÁ ABIERTO
Y NO HAY RASTRO DEL POETA.
A LOS QUE SE ECHAN EL MUERTO,
COMO GRANADINO, ADVIERTO:
FEDERICO SE RESPETA

CON LA EXCUSA DE LUCHAR
POR GRANÁ Y SUS MARAVILLAS,
HAY QUIEN NOS QUIERE ENFRENTAR
A MÁLAGA Y A SEVILLA.
YA SON GANAS DE ENREDAR
A LAS “MANIS” DE CANDEL
NO ACUDEN LOS SOCIALISTAS
Y A LAS PROTESTAS DEL TREN
NO VA NADIE DEL PEPÉ,
¡ESO ES ALTURA DE MIRAS! 

A VECES A SPIRIMAN
SE LE CALIENTA LA BOCA
Y CUANDO EMPIEZA A LARGAR
SUELTA “MIERDA” PA’ LLENAR
DOS SANITARIOS DE ROCA

CASI NO PUEDO EVACUAR
NI SENTARME EN UNA SILLA,
TENGO LA PARTE DE ATRÁS
TAN ROJA Y TAN IRRITÁ
QUE PARECE JUAN PINILLA

MI VECINO WENCESLAO
PLANTABA LA MARIHUANA
EN BOTES DE COLA CAO
Y CUANDO DESAYUNABA
TERMINABA COLO CAO

PASADLO BIEN, GRANAÍNOS,
QUE NO HAGA MUCHO CALOR,
QUE SEA UN CORPUS DIVERTIDO
Y QUE BEBÁIS MUCHO VINO:
YO ME VOY PA’ NUEVA YORK”. 

         * Emitido en Herrera en COPE Granada el 12 de junio de 2017

sábado, 3 de junio de 2017

Sobrediosis



               Leo en la web de una emisora de radio que, desde que acabó la Semana Santa hasta hoy, es decir, en el último mes y medio, se han celebrado en nuestra ciudad unos setenta actos cofrades. El último fin de semana, sin ir más lejos, hasta cinco hermandades salieron a la calle, por uno u otro motivo, para lo cual hubo que movilizar a la policía, realizar cambios en las líneas de autobús, cortar calles… Según parece, el cierre de una vía albaicinera no fue comunicado a la gremial del taxi y muchos de ellos se vieron atrapados en el trazado laberíntico del barrio, con decenas de invitados de una boda, que esa noche se condenaron irremisiblemente al fuego eterno después de proferir atroces blasfemias.

La calle ya no es de Fraga, que en paz descanse, sino de las hermandades, cofradías y archicofradías, pontificias o no, reales o republicanas, muy antiguas o menos. Y de las terrazas de los bares, pero eso es harina de otro costal.

¿No querías caldo? Pues toma tres tazas. ¿Quién dijo que todo el año era carnaval? No, de un tiempo a esta parte, lo que es todo el año es Semana Santa. Cuando no hay un besamanos, hay un quinario, y cuando no, un traslado -me río yo del de Trauma al PTS- o una coronación.

Y luego está el tío que controla con precisión de relojero suizo cuándo se cumplen los veinticinco, cincuenta o cien años de cualquier tipo de efeméride que justifique poner un paso en la calle, con su correspondiente presentación de cartel, pregón-concierto y rosario de la aurora.

Siempre hay una excusa para rescatar la morcilla y la sudadera, calzarse las segarra y echarse a Cristo y/o su Santa Madre a hombros para pasearlos por las calles, con gran aparato de percusión y trompetas.

Me cuenta Paco Robles, el autor del bestseller Tontos de capirote, que en Sevilla, la Roma del mundo cofrade, el espejo en el que se mira el resto del semanasanteo, la cosa está muchísimo peor. Que es un auténtico desmadre. Entre hermandades de gloria, procesiones de impedidos y cofradías piratas -los uber del costal-, raro es el día del año que no se monta un Cristo… en sus andas.

Por supuesto, la religión es lo de menos. Algo accesorio, secundario. Se trata de echarse a pelear, a ver quién la tiene más larga, a ver quién sale a la calle más veces, a ver quién machaca más las meninges del sufrido viandante con setecientas mil nuevas marchas de tambores y cornetas. La Semana Santa exportada al resto del año, transformada simultáneamente en producto de consumo y espectáculo narcisista, de autocelebración de las hermandades, a mayor gloria de diputados de gobierno, mayordomos, fiscales y consiliarios.     

Como me dijo una vez otro amigo sevillano, se ha vuelto todo tan fatuo que el plumerío de los romanos se ve, muchas veces, más que el Cristo.

Alguien debería embridar este caballo desbocado y plantearse volver a lo que Antonio Burgos llamó “los días iluminados del gozo y la intimidad”.     

Las cofradías albergan un patrimonio artístico, un tesoro cultural, pero todo eso no se entiende sin el pellizco de la fe. El día que dejen de mirarse el ombligo quizá caigan en la cuenta de que, mientras desfilan y desfilan por las calles de nuestras ciudades, los templos se van quedando vacíos.